Reflexionesfe

¿Por qué a ellos sí y a mí no?

"Hasta que entré al santuario de Dios, entonces comprendí."

Salmos 73:17

Hay una pregunta que casi nadie se atreve a decir en voz alta. Pero todos la han pensado.

¿Por qué a ellos les va bien y a mí no?

Has orado. Has confiado. Has intentado vivir bien. Y aun así, ves a personas que no buscan a Dios prosperando sin esfuerzo. Ascensos que no te dieron a ti. Familias que parecen perfectas. Vidas que desde afuera parecen no tener el peso que tú cargas.

Y en algún momento, en silencio, te preguntas: ¿de qué sirvió?

Asaf, uno de los salmistas de la Biblia, lo escribió con una honestidad que sorprende: "En vano he mantenido puro mi corazón." Lo mismo que tú sientes. Esa sensación de que el esfuerzo no está rindiendo. De que la obediencia no tiene recompensa visible.

Pero entonces algo cambia.

Asaf entra al santuario. No a buscar una respuesta teológica. A estar delante de Dios. Y allí —no en un argumento, no en un sermón— entiende algo que no podía ver desde afuera: solo estaba viendo la mitad de la historia.

Vio más lejos. Y eso lo cambió todo.

Cuando te comparas, siempre ves lo que tienen, nunca lo que les costará. Ves el resultado, nunca el proceso. Ves la superficie, nunca lo que hay debajo.

Dios no te está comparando con nadie. Tiene un camino tuyo. Específico para ti. Diseñado para lo que Él quiere hacer en ti y a través de ti. Y ese camino no se parece al de nadie más.

No porque el tuyo sea peor. Sino porque es tuyo.

La próxima vez que sientas esa pregunta, no la aplastes. Llévala al santuario. Allí, Dios no te dará una explicación. Te dará algo mejor: perspectiva.

¿Te llegó al corazón?
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