Reflexionesesperanza

¿Y si Dios no llegó tarde... sino a propósito?

"Esta enfermedad no terminará en muerte. Es para la gloria de Dios."

Juan 11:4

Marta lloró. María lloró. Todos preguntaban lo mismo: ¿por qué no vino antes?

Lázaro llevaba cuatro días muerto cuando Jesús llegó. Para los que estaban allí, era demasiado tarde. La esperanza había expirado. El momento había pasado.

Pero Jesús esperó a propósito.

No llegó tarde por descuido. No llegó tarde por olvido. Llegó exactamente cuando tenía que llegar — porque lo que estaba a punto de hacer requería ese momento, no uno anterior.

Si Jesús hubiera llegado antes, Lázaro habría sanado de una enfermedad. Al llegar cuando llegó, Lázaro resucitó de la muerte.

El retraso no era el problema. Era la preparación del milagro.

Hay tres verdades que esta historia nos deja:

Primero, cuando Dios tarda, el milagro es mayor. No menor. Mayor. Lo que parece demasiado tarde en tus manos, en las de Dios es el momento exacto.

Segundo, el retraso no es olvido. Es posicionamiento. Dios no perdió de vista tu situación. La está preparando para algo que no cabe en lo que tú imaginas.

Tercero, lo que tú llamas tarde, Él lo llama el momento exacto. Tu reloj y el de Dios no tienen la misma hora — y el de Él nunca se equivoca.

Si hoy estás esperando algo que parece que ya no va a llegar, recuerda a Lázaro. Cuatro días en el sepulcro. Y aun así, resucitó.

Lo que está tardando en tu vida tiene un propósito.

¿Te llegó al corazón?
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