No todo dolor tiene explicación. Pero todo dolor tiene un propósito.
"Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman."
— Romanos 8:28
Hay preguntas que no tienen respuesta en este lado de la vida. ¿Por qué me pasó esto a mí? ¿Por qué ahora? ¿Por qué a alguien que no lo merece?
La fe no exige que entiendas todo. Exige que confíes en Alguien que sí entiende todo.
Romanos 8:28 no dice que todo lo que pasa sea bueno. Dice que Dios puede usar todo — incluso lo que duele, incluso lo que no entendemos — para bien.
Eso no minimiza el dolor. No lo explica. Pero le da un peso diferente. Un peso que puedes cargar.
Cuando no puedas ver el propósito, confía en el Autor. Él nunca escribe una historia sin sentido.
Comparte